Fangoterapia

Fangoterapia

El barro o arcilla, principal componente de la Fangoterapia es una fuente formidable de energía y salud cuyas sales minerales son una necesidad vital de nuestro organismo.

Uno de sus mayores beneficios es su capacidad de activar la circulación sanguínea, movilizando el agua corporal cuando hay retención de líquidos y con un poder asombroso de absorción, según lo afirmó el Dr. Raymond Dextreit (Francia) al hablar de que todo elemento tóxico que tuviera radiaciones negativas era absorbido y expulsado por el barro.

La tierra es un elemento vivo que transmite a nuestro cuerpo sus propias energías ayudando a reactivar y estimular las funciones naturales del mismo, por lo que los baños de fango son revitalizantes aunque no haya ninguna dolencia a tratar.

Entre sus muchas propiedades podemos destacar las siguientes: desinflamante, refrescante, absorbente, descongestivo, purificante, antiséptico, cicatrizante y calmante.

Actúa en forma superficial cuando hay inflamaciones producidas por diversas causas y sobre los órganos internos logrando su descongestión, como por ejemplo en congestiones de riñones, hígado, estómago, etc.

La aplicación de barro sobre el vientre absorbe el calor excesivo, llevando la sangre a fluir hacia la piel descongestionando las entrañas.

Usado en cosmética podemos tratar con éxito tanto el acné como la celulitis, signos de envejecimiento y muchísimas patologías de la piel y combinándolo con masaje corporal, podemos obtener resultados rápidos y extraordinarios para la belleza y salud no solo de nuestro cutis sino también para el cabello ya que se ha probado su efectividad en casos de alopecia extrayendo de ellos las toxinas acumuladas limpiándolos de impurezas y grasitud.

En todos los casos el barro es uno de los elementos a usar dentro de un tratamiento holístico de las enfermedades.

Todas las investigaciones actuales en esta materia tienden a propiciar una acción entre la medicina tradicional y la medicina natural con el mejor objetivo común: enfocar al paciente como un ser activo y responsable en la tarea de recuperar una vida sana y vital apuntando a su transformación y transmutación interna y externa.

En nuestro país contamos con estos barros que son verdaderas “pilas de energía” debido a los elementos orgánicos que posee procedentes de residuos orgánicos acumulados durante miles de años en las laderas de las montañas o valles donde se formaron los yacimientos de donde se los extrae genuinamente puros y están al alcance de nuestras manos para poder solucionar problemas terapéuticos, cosmetológicos y estéticos en forma “no agresiva”, sana y natural sin efectos colaterales nocivos.

“Sin salud no hay belleza” por lo que debemos acompañar este tratamiento (ejercicio físico de 4 a 5 veces por semana y tomar sesiones de masajes terapéuticos de una a dos veces al mes) con una alimentación correcta que implica fundamentalmente una buena hidratación.

Una o más veces al mes, el fango nos espera para transmitirnos su riqueza milenaria, para ayudar a movilizar nuestro interior, pero todo depende de cuanto se quiera cambiar esas viejas estructuras mentales por una apertura de conciencia que nos ayude a crecer y evolucionar.